Control Orgánico de las Malezas

Conocidas como malas hierbas, malezas o arvenses (para los exquisitos) son aquellas plantas que crecen junto a nuestro cultivo, compitiendo por elementos muy importantes como el agua, la luz y los nutrientes. Son organismos altamente competitivos, los cuales limitan el crecimiento y desarrollo de los cultivos, llegando a tener serias consecuencias sobre el rendimiento, la calidad, además debemos agregar que son hospederas de plagas y enfermedades.

La agricultura orgánica es una técnica para producir alimentos sin el uso de plaguicidas y fertilizantes de origen químico, así como de semillas modificadas genéticamente, por lo tanto, tiene que buscar alternativas para contrarrestar a las plagas y enfermedades. En el caso de las malezas, se basa principalmente en prevenir la llegada de las semillas al campo de cultivo y así evitar problemas con su presencia que afecten a los cultivos.

El éxito de los productores orgánicos en su batalla contra las malezas se fundamenta en el manejo preventivo y en generar condiciones que dificulten su desarrollo, esto se puede lograr gracias a la implementación de técnicas muy eficaces y fáciles de implementar. Por ello a continuación describiremos algunas de ellas:

– Manejo preventivo.

I. Riego previo a la siembra: Con un riego previo al trasplante se logra germinar un gran número de semillas de malezas, las cuales pueden ser eliminadas con un rastreo o de forma manual. Para tener un mayor éxito, el riego debe ser lo más cercano a la fecha de siembra.

II. Uso de acolchados: De origen orgánico como paja u hojarasca o bien inorgánicos como plásticos para acolchado o malla ground cover, son colocados sobre la tierra de cultivo e impiden de esta manera la germinación de semillas o que logren emerger.

III. Rotar cultivos: El sembrar otro tipo de cultivo, modifica drásticamente las condiciones del ciclo anterior para las malezas, al cual se encuentran “acostumbradas” y por consiguiente se impide su desarrollo y diseminación.

IV. Intercalado de cultivos: En cultivos sembrados en hileras o surcos puede sembrarse entre las mismas algún otro cultivo o planta que cubra rápidamente el suelo y así impedir el desarrollo de las malezas.

V. Evitar la producción de semillas: Eliminar las malezas antes de que semillen, esto ayudará poco a poco a reducir las semillas en el suelo y disminuir su aparición en los posteriores ciclos.

VI. Labranza cero: Con este tipo de preparación de suelo, la tierra se altera de manera mínima y los residuos del ciclo anterior sirven como acolchado o mulch, impidiendo el desarrollo de malezas al no exponerlas a condiciones favorables para su desarrollo.

VII. Riego enterrado: Utilizar mangueras de riego especiales para ser enterradas, reduce la disponibilidad de agua para las semillas de malezas cercanas a la superficie.

VIII. Limpieza de herramientas: El limpiar después de cada labor las herramientas, evita transportar semillas de un lugar a otro, evitando su dispersión, por lo tanto, mejoramos su control.

El aplicar en conjunto las anteriores técnicas, ayudará a disminuir la aparición de malezas en los terrenos de cultivos, además de reducir o evitar en su totalidad el uso de herbicidas, uno de los agroquímicos más tóxicos y dañinos para la salud del medio ambiente y el productor.

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