TRANSGÉNICOS: Plantas con Partes de una Bacteria.

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Los organismos genéticamente modificados, son todos aquellos organismos a los cuales se les ha incorporado o modificado su información genética, todo a través de técnicas y métodos de la ingeniería genética.  El propósito de la modificación es tener alimentos con un valor nutricional mayor, resistencia a plagas o enfermedades, tolerancia a herbicidas, incrementar su rendimiento, entre muchas otras, enfocadas en mejorar las ganancias y tener alimentos de mejor calidad o bien reducir el uso de agroquímicos.

En el siglo pasado, en los años ochenta fue cuando se comenzaron a transferir a las plantas genes distintos a su especie (bacterias, en este caso), el objetivo de realizar estas modificaciones se centra en conseguir plantas capaces de sintetizar en todas sus células compuestos tóxicos para los insectos. Se habría pensado cuando se dio inicio a este tipo de experimentos que un mejor propósito hubiera sido buscar elevar los rendimientos para ayudar a satisfacer la demanda de alimentos en lugar de solo centrarse en controlar plagas, aun así fue bien recibido por los agricultores.

La bacteria Bacillus thuringiensis es el organismo microscópico más utilizado para el control biológico de plagas al ser inofensivo para el ser humano. La sustancia encargada de llevar acabo el control es un cristal de origen proteico, esta proteína es conocida como “Cry” cuyo nombre proviene de cristal en inglés “Crystal”. Se han podido observar reacciones toxicas en algunas clases de insectos como coleópteros (escarabajos), lepidópteros (mariposas), dípteros (moscas), ácaros y nematodos, entre muchos otros pero se ve un mejor efecto cuando algunos de los antes mencionados se encuentran en estado de larva.

Por esa característica parasitaria hoy en día se han incorporado a un mayor número de plantas. La proteína “Cry1A” como medio de protección contra el ataque de insectos, se pueden encontrar en el maíz, el algodón y la vid, ejemplo de organismos genéticamente modificados, alteraciones hechas a su genoma con el objetivo de reducir el daño, contrarrestar el ataque de la plaga parasitando la, teniendo como resultado una disminución en la aplicación de insecticidas químicos y como consecuencia una reducción en los costos de producción.

La proteína se encuentra inactiva hasta el momento que es ingerida por el insecto, llega a su estómago el cual tiene un pH alcalino, medio apropiado que favorece la solubilización del cristal dando inicio a la infección. La bacteria del estómago se traslada a la hemolinfa, algo así como la sangre de otros organismos, sustancia  rica en nutrientes por medio de la cual se nutre el insecto, cuando se encuentra en esta sustancia el daño ya es irreversible, modificando el pH del insecto, favoreciendo su proliferación llevándolo a la muerte.

 

El anterior escrito no trata de tomar algún lugar en el debate de si son buenos los organismos genéticamente modificados, tampoco justificar su empleo o verlos como una solución a problemas actuales de contaminación por el uso excesivo de plaguicidas o la desnutrición mundial que se vive desde hace mucho tiempo. Ya tocara analizarlos desde el punto de vista de los problemas que pueden acarrear la salud humana y a la biodiversidad presente en el lugar donde se cultivan.

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