Plantas venenosas.

Con el paso del tiempo las plantas han implementado distintos mecanismos de defensa con el propósito de sobrevivir al medio que las rodea, con lo cual se han podido adaptar a distintas condiciones y permanecer en determinados sitios. Ejemplo de esto es el desarrollo de compuestos tóxicos que utilizan como defensa para protegerse de los depredadores e incluso para eliminar a otras plantas que puedan poner en riesgo su existencia.

Alrededor del mundo existen distintas especies vegetales que pueden perjudicar a los seres vivos, una de las más peligrosas se encuentra en América central y el Caribe, se conoce como el “Manzanillo de arena” o como el “Árbol de la muerte”, ya que está compuesto por sustancias que tienen un alto nivel de toxicidad.

Este árbol se caracteriza por ser altamente peligroso, tan solo con tocar el tronco puede ocasionar graves quemaduras, inflamación de los tejidos y ampollas en la piel, así mismo comer sus frutos conlleva una intoxicación que causa vómito y diarrea que pueden ocasionar la muerte.

Otro ejemplo es la Cicuta también conocida como “Beleño manchado” o “Beleño venenoso”, la cual pertenece a la familia de las Umbelíferas y está señalada como una planta muy peligrosa, ya que su consumo puede causar convulsiones violentas y dolorosas, náuseas, vómitos y calambres.

Además, posee alcaloides que actúan sobre el sistema nervioso provocando parálisis muscular y posteriormente la muerte por paro respiratorio, cabe mencionar que las raíces de la Cicuta contienen grandes cantidades de una savia venenosa, rica en una toxina llamada cicutoxina.

La Hortensia también forma parte de este grupo de plantas tóxicas, esta se caracteriza por estar compuesta por hidrangerina y saponina, dos compuestos muy potentes que tienen la capacidad de causar los mismos efectos que el cianuro si se consumen en dosis altas. Las partes más dañinas de esta planta son las hojas y los retoños, componentes que pueden afectar tanto a personas como animales, causando problemas gastrointestinales como la diarrea hemorrágica y posteriormente la muerte.

Finalmente, entre las plantas tóxicas también se encuentra el Floripondio, la cual puede llegar a medir hasta cuatro metros de altura, crece en zonas húmedas y está compuesto por hojas finamente vellosas y por flores alargadas de color rosa o blanco. Esta planta contiene alcaloides tropánicos los cuales pueden causar efectos neurológicos pasajeros o permanentes a quien los consume. El floripondio también conocido como “trompeta de ángel” puede causar severas intoxicaciones, dilatación de las pupilas, alucinaciones, convulsiones, palpitaciones, taquicardia y en algunos casos la muerte.

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